El poder de la lengua

Hay mucha gente que se lamenta de su “suerte” y otros viven pensando en lo que será su “destino”.  Es tan deprimente  la manera en que las personas hablan de su vida y hasta incomoda escuchar la negatividad con la que se expresan.  No es propio ni productivo hablar de fracaso, de imposibilidades.  Los creyentes en Cristo tenemos que tener mucho cuidado cuando nos expresamos porque nuestras palabras y nuestra lengua tienen un poder que muchas veces no comprendemos.

Primero, cada vez que un creyente habla en términos negativos, está estableciendo testimonio de lo que es su vida.  La Biblia dice “de la abundancia del corazón habla la boca” y cuando hablamos de esa manera, nuestras palabras vienen a ser testimonio hablado de los frutos de nuestro corazón.  No podemos esperar edificación en los que escuchan si nuestra boca lo que expresa es lamento y fracaso.

Segundo, nuestras palabras tienen un poder de atraer lo que confesamos y podemos ser fuente de bendición, pero a la vez ser fuente de maldición.  Resulta ilógico que obremos así, ya que la Biblia compara a los cristianos como fuentes y dice que “una fuente no echa agua salada y dulce al mismo tiempo”.  No seamos fuentes que den agua que no puede calmar la sed,  seamos fuentes que den bendición.  En Proverbios 18:21 Proverbs 18:21 dice   “La muerte y la vida están en el poder de la lengua; y el que la ama comerá de sus frutos”.  La lengua puede dar vida o muerte y el que ama la lengua ha de comer de sus frutos.  Esto nos da dirección para hablar bendición y comer de ella.  No traigamos a nuestra vida palabras negativas que no pueden obrar bendición.  El creyente en Cristo habla positivamente, da muestras de fe, se mueve en lo productivo y rechaza toda fuente de negatividad.  Cuando hablamos así somos testigos a la gente que está sin esperanza para que vean que en Cristo sí la hay, que en El se puede y que la fe obra milagros poderosos.  Cuando vayas a hablar, examina lo que has de decir, recuerda que tienes el poder de callar lo que no conviene y hablar lo que da buen fruto.  Hay un refrán popular bien sabio que dice “eres dueño de lo que callas y esclavo de lo que dices”.  Si dices buenas cosas, las cuales son positivas y te haces “esclavo” de hablar lo que conviene, traerás bendición a tu vida y a la de muchos.  Si por el contrario hablas lo negativo, te volverás esclavo de tus palabras y andarás arrastrando las cadenas del fracaso y la debilidad.  Te aconsejo que pidas a Dios sabiduría en el momento en que tengas que hablar, para que el bien, lo positivo y la palabra de fe salgan por tu boca y no des espacio a la negatividad que te detiene y no te deja alcanzar grandes logros en Dios.

Que Dios te bendiga,

Heriberto León

Ministerio de Educación Bíblica

9/26/2012

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