La Salvación

Texto Tema:   Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; Salvador mío; de violencia me libraste.  2 Samuel 22:3
                                                                                                           

A.               Introducción:

             Casi a diario los cristianos usan una palabra en sus conversaciones y es necesario ver cómo el uso de esa palabra va ligada a la realidad que viven.  Un creyente viene de cierta manera obligado a ser una fuente de conocimiento para que otros que no han creído puedan obtener ese conocimiento y puedan llegar a ser parte de los que tienen salvación.  Así que el tema de hoy es la salvación.  A menudo hablamos de ella pero me pregunto, ¿Sabemos realmente lo que significa salvación?, ¿Estamos claros con los requisitos de la salvación?, ¿Cuál es el proceso de la salvación en la vida del creyente?  Estas y otras preguntas son necesarias para que tengamos libertad en el uso pleno de esta palabra cuando vamos a “evangelizar” a otros.

 B.      Objetivos:

              Luego de terminada la clase los estudiantes:

 1.  Serán capaces de mencionar algunas definiciones de salvación

2.  Los estudiantes podrán mencionar textos bíblicos que sustentan el tema de la salvación

3.  Podrán mencionar la diferencia fundamental de la salvación vista desde el punto de vista en el Antiguo y Nuevo Testamento

 
C.
   Definiciones

 *La palabra salvación, expresa la idea de la liberación de un peligro personal. Tenemos un claro ejemplo, en la esfera natural, cuando Pedro empezó a hundirse al procurar andar sobre las aguas, y exclamó: «Señor, ¡sálvame!». La mano del Señor se extendió y le puso a salvo, de modo que el incidente destaca tanto la idea fundamental de la salvación como a la persona del SALVADOR (Mt. 14:30). La pérdida de la salud es un peligro de carácter especial, de modo que el verbo se emplea con frecuencia en relación con los milagros de sanidad del Señor Jesús. Así dijo el Señor a la mujer sanada de su «plaga»: «Hija, tu fe te ha hecho salva» (Mr. 5:34).

La palabra se emplea mucho en el Antiguo Testamento, especialmente en los Salmos e Isaías, para señalar la obra de Jehová al librar a Su pueblo de las gentes, y anticipa su salvación final en la Segunda Venida de Cristo. En el Nuevo Testamento la palabra «salvación» es el término más amplio que aparece para representar toda la obra de Dios a favor de los suyos hasta tenerlos a todos en Su presencia, libres para siempre aún de la presencia del pecado y fuera del alcance de la malignidad del diablo y de los hombres perversos.

 **SALVACION. Término utilizado en el cristianismo para expresar el beneficio supremo que es otorgado a la humanidad a través de la vida y la muerte de Jesucristo, el Salvador, enviado por Dios con el propósito de redimir al ser humano y restaurar con él la relación rota por el pecado. Indica la meta de la evangelización. Es la obra de Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, que murió y resucitó de los muertos. En consecuencia, es tanto una liberación integral de todo el ser humano del pecado, la esclavitud, la alienación y la opresión, como la promoción humana integral. La salvación tiene su origen en esta vida y se alcanza plenamente en la eternidad.

 ***El término salvación se refiere a la liberación del peligro, la ruina, destrucción o pecado a la integridad y seguridad. El Señor solo da salvación espiritual (Jon 2:9; Mt 19:25–26; Tit 3:5), mientras que el hombre a veces realiza salvación física (De 22:27; Jue 10:1; Je 48:6). El Nuevo Testamento presenta la salvación principalmente como liberación espiritual del pecado y de la muerte y la posesión de vida eterna (Mt 1:21; Jn 5:24; Ro 6:23; Col 1:12–14). Por toda la historia humana, la gente sólo se salva por la gracia mediante la fe, basada en la obra redentora de Cristo (Ge 15:6; Ro 3:22–26; 4:1–25; Ef 2:8–9). La salvación verdadera resulta en santidad personal y en obras buenas en la tierra y termina en una vida glorificada con Dios en el cielo para siempre

  ****SALVACIÓN. SALVADOR Diversos términos hebreos se traducen como salvación. Uno de ellos es yasha. Esta palabra encierra las ideas de “estar a sus anchas” o “hacer que algo sea suficiente”, en contraste con el concepto de tener limitaciones y restricciones que causan angustia o aflicción. El que está en anchura tiene la posibilidad de hacer lo que quiere, lo que no sucede con aquel que está restringido o limitado. El paso de un estado de restricción o aflicción a uno de anchura y libertad requiere de un acto de liberación. Al que lo realiza se le llama “salvador”. Esa liberación puede ser tanto nacional como personal, de enemigos, catástrofes, enfermedad, esclavitud, etcétera. Es mayormente con ese sentido como se utiliza el término en el  Antiguo Testamento. Así, se dice de “el Dios de nuestra salvación…. Dios, nuestro Dios ha de salvarnos” (Sal 68:19–20).

 *****Salvación en el Antiguo Testamento: El termino Salvación en el Antiguo Testamento manteniendo el significado original quiere decir ensanchar o engrandecer.  Es la creación de espacio en la comunidad para vivir y obrar libremente.  Esto es posible por la intervención de Dios en la lucha contra los adversarios.  Ejemplo de esto lo vemos en Éxodo 14:14,14 y 30 y en   1 Samuel 7:8

 D. La base de la salvación

 Es la obra de Cristo en la Cruz.  En primer término, para que fuese posible que una salvación se manifestara, las exigencias de la justicia de Dios tuvieron que quedar satisfechas; en segundo lugar, fue necesario arrancar de la mano del Enemigo sus dos grandes armas: el pecado y la muerte. El Señor anunció el propósito de Su ministerio en términos de salvación: «El Hijo del Hombre vino para buscar y salvar lo que se había perdido» (Lc. 19:10 con Mt. 27:42).

 E. La persona del Salvador

 Los grandes actos de Dios a favor de Israel en el Antiguo Testamento se llevaban a cabo por medio de instrumentos humanos, que se llamaban «salvadores», como por ejemplo, José, Moisés, Gedeón, Jefté, David, etcétera, que eran figura de Aquel que había de venir (Neh. 9:27). Conocidísimo es que el nombre de «Jesús» quiere decir «Jehová el Salvador», y que se le dio por indicación angélica, porque: «El salvará a su pueblo de sus pecados.» El título más sublime y completo, que une Su divinidad con Su obra salvadora, se halla en Tito 2:11 al13: «Nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.» Lucas se deleita en presentarnos a Jesús como el que se acerca a los necesitados en Su carácter de Salvador universal.

  F. El medio de recibir la salvación

 La salvación tiene su origen en la gracia de Dios y se recibe por la fe del pecador arrepentido: «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe» (Ef. 2:8). Un buen ejemplo es el carcelero de Filipos (Hch. 16:30 y 31), pero se ilustra en los muchos casos de los necesitados que acudieron al Señor durante Su ministerio terrenal.

 G. El alcance de la salvación

 Ya hemos notado que es el aspecto más amplio de la obra de Dios a favor de los hombres. Potencialmente, la gracia de Dios trae salvación a todos los hombres (Tit. 2:11), pero la incredulidad levanta una barrera entre Dios y el hombre e impide que la corriente salvadora de la gracia llegue efectivamente al hombre rebelde y falto de fe. En relación con el creyente, notemos las tres etapas de la salvación.

1. Inicial. La salvación del alma, en cuanto a su liberación de la condenación es completa y eternamente segura desde el momento en que confiamos en el Salvador: «El que cree en mí tiene vida eterna», dice el Señor (Jn. 6:47). Considere las citas siguientes: Efesios 2:8; 2.a Timoteo 1:9; Tito 3:4 y 5. En versículos como 1.a Pedro 1:9 y 10; Hebreos 5:9 y Judas 3, la palabra abarca toda la obra de Dios a favor del creyente.

 2. Presente y continua. Es voluntad de Dios que Su obra salvadora se manifieste plenamente en las vidas de los creyentes. Este tema roza con el de la santificación que se tratará en el capítulo 17, pero podemos notar aquí los textos que lo relacionan con la salvación. «Ocupaos en [llevad a cabo] vuestra propia salvación con temor y temblor» (Fil. 2:12); es decir, todos los efectos de la salvación, que ya es nuestra, han de cumplirse y manifestarse en un sentido análogo. «Anhelad, como niñitos recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación» (1 P. 2:2); o sea, para una vida espiritual plenamente desarrollada. (Véase también 2 Ti. 3:15; 1 Co. 15:2; 1 Ti. 4:16; He. 7:25; Stg. 1:21.) Es una salvación presente y progresiva, por la cual el poder divino que fluye de la cruz y de la resurrección, aplicado al creyente por el Espíritu Santo, hace efectiva su liberación del dominio del pecado y le prepara para el destino eterno propuesto por Dios.

  3. Futura. Aún gemimos en este cuerpo, sintiendo tanto los impulsos de la carne por dentro como la presión del mundo por fuera, pero somos «guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero» (1 P. 1:5). En este sentido, «ahora está más cerca nuestra salvación que cuando creímos» (Ro. 13:11). La salvación completa se relaciona con la Venida del Señor (1 Ts. 1:9 y 10; 5:8 y 9) y abarca toda la obra de Dios en cuanto a la totalidad del hombre, ya que recibirá, en la primera resurrección, un cuerpo glorificado por medio del cual se cumplirá todo el propósito de Dios en orden al hombre (1 Co. 15:42–55). Todas las posibilidades de la personalidad del hombre han de desarrollarse en el estado eterno sin estorbo y dentro de la voluntad de Dios, y se manifestará todo el sentido del decreto original: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza.»

H.  La seguridad eterna del creyente

 La vida triunfal del Señor y Su obra a la diestra de Dios son la garantía de nuestra salvación eterna: «Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida»; «Éste [Cristo] tiene un sacerdocio inmutable; por lo cual puede salvar también perpetuamente a los que por él se acercan a Dios» (Ro. 5:9 y 10; He. 7:24 y 25). (Vea también Jn. 5:24; 10:28–30; Ro. 8:29–39; 1 Jn. 5:13; Ro. 8:1, etc.)

PREGUNTAS

1. Dense tres ilustraciones de la obra salvadora de Cristo durante Su ministerio terrenal.

2. Explique lo que se quiera decir por la salvación pasada, presente y futura, ilustrando su contestación con textos apropiados.

3. Si alguien le dijera que la salvación no es eterna sino que depende de nuestra fidelidad al Señor en cada momento, ¿como demostraría lo contrario?

 

Leave a Reply